viernes, 9 de agosto de 2013

Reflexión - Los tres Coladores


Un discípulo llegó muy agitado a casa de Sócrates, y empezó a hablar de esta manera:

-Maestro, quiero contarte que un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia...

Sócrates lo interrumpió diciendo: "¡Espera! ¿Ya hiciste pasar a través de los tres coladores lo que me vas a decir?".

-¿Los tres coladores?

Reflexión - Yo puedo hacer la diferencia



Su nombre era Mrs. Thompson. Mientras estuvo al frente de su clase de 5o. grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira. Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos y les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparra­mado sobre su asiento, estaba un niño llamado Teddy Stoddard.

Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que él no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un buen baño. El niño comenzaba a ser un tanto desagradable.

Reflexión - Algo no anda bien



Yo tenía 16 años y estaba viviendo con mis padres en el instituto que mi abuelo había fundado a 18 millas en las afueras de la ciu­dad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azú­car. Estábamos bien dentro del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos hermanas y a mí siempre nos entusiasmaba el po­der ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine.

Reflexión - Empieza por ti



Las siguientes palabras fueron escritas en la tumba de un obispo anglicano (1100) en las criptas de la abadía de Westminster:

Cuando era joven y libre, y mi imaginación no tenía límites, soña­ba con cambiar al mundo. 

Reflexión - Educa a tus hijos con sabiduría


Es absolutamente necesario que se comprenda el error de aque­llos padres que se proponen darle al hijo la felicidad, como quien da un regalito.

Lo más que se puede hacer, es encaminarlo hacia ella, para que él la conquiste. Difícil, casi imposible, será después.

Reflexión - Cuida tus pensamientos


Ten cuidado con tus pensamientos, porque se volverán palabras. 

Ten cuidado con tus palabras, porque se volverán actos.

Ten cuidado con tus actos, porque se volverán costumbres. 

Ten cuidado con tus costumbres, porque serán tu carácter. 

Cuida tu carácter, porque será tu destino, será tu vida...

miércoles, 7 de agosto de 2013

REFLEXIÓN - PRIMERO LO PRIMERO



Juan estaba lavando su auto en la acera, frente a su casa. Pasó por ahí, como de costumbre, el señor Cura; se detuvo y feli­citó a Juan:

-¡Qué bonito se ve tu automóvil! Tiene sus años pero lo veo siem­pre limpio y brillante. 

-¡Si supiera usted, señor Cura -comentó Juan- cuánto tiempo y trabajo me cuesta! Por lo menos una hora diaria.

El señor Cura se puso serio y dijo: "Y para tener limpia y brillante tu alma, Juan ¿cuánto tiempo gastas diariamente?".

REFLEXIÓN - REPORTAJE A DIOS



Con mi título de periodista recién obtenido, decidí realizar una gran entrevista, y mi deseo fue concedido, permitiéndoseme una reunión con Dios.

"Pasa", me dijo Dios, "¿así que quieres entrevistarme?". 

"Bueno", le contesté, "si tienes tiempo...".

Se sonrió por entre la barba y dijo: "Mi tiempo se llama eternidad y alcanza para todo; ¿qué preguntas quieres hacerme?".

REFLEXIÓN - LAS COSAS IMPORTANTES


Un experto de empresas en Gestión del Tiempo quiso sorprender a los asistentes a su conferencia. Sacó de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha; lo colocó sobre la mesa junto a una bandeja que contenía piedras del tamaño de un puño y preguntó: "¿Cuántas piedras creen que caben en el frasco?". Luego que los asistentes hicieron sus conjeturas, empezó a meter piedras que llenaron el frasco. De nuevo preguntó el experto: "¿Está lleno?". Todo el mundo lo miró y asintió. Entonces, sacó de debajo de la mesa un cubo con piedras más pequeñas, metió parte de esas piedras en el frasco, y lo agitó; las piedrecillas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes.

REFLEXIÓN - EL COLLAR DE PERLAS DE PAPÁ


Jenny era una linda niña de cinco años de ojos relucientes. Un día, mientras visitaba la tienda con su mamá, vio un collar de per­las de plástico que costaba 2.50 dólares. ¡Cuánto deseaba po­seerlo! Preguntó a su mamá si se lo compraría, y ella le respondió: "Hagamos un trato, yo te compraré el collar y cuando lleguemos a casa haremos una lista de tareas que podrás realizar para pagar el collar, ¿está bien?". Jenny estuvo de acuerdo, y su mamá le compró el collar de perlas.
Jenny trabajó con entusiasmo todos los días para cumplir con sus tareas. En poco tiempo pagó su deuda. ¡Jenny amaba sus perlas! las llevaba puestas a todas partes: Al kinder, a la cama, y cuando salía con su mamá.